Fabiola Alanís denunció que en 9 municipios de Michoacán se trabaja más de 50 horas por semana, siendo el giro de salud, restaurantes, hoteles y transporte, las actividades con jornadas más largas.
Recientemente, la coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena en Michoacán, Fabiola Alanís Sámano reconoció que debe avanzarse en la instauración gradual de la semana laboral de 40 horas, ya que el estado se coloca entre las 12 entidades del país donde más se trabaja.
En este sentido, resaltó la importancia que tiene para Michoacán el compromiso número 60 de la presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum, respecto a la instauración gradual de una semana laboral de 40 horas.
Beneficiará a 1.4 millones de trabajadores
En Michoacán, con la instauración de la jornada laboral de 40 horas se pretende impactar de forma directa a más de 1 millón 450 mil trabajadores y trabajadoras, quienes laboran como personal contratado por empresas privadas y por el sector público, de acuerdo con cifras estimadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Al respecto, la también presidenta de la Junta de Coordinación Política en el Congreso local detalló que en Michoacán existen 9 municipios donde las y los trabajadores formales reportan semanas laborales que en promedio superan las 50 horas, y que son los casos de San Lucas, Carácuaro, Tzitzio, Turicato, Huetamo, Churumuco, Queréndaro, Tangancícuaro y Apatzingán.
Michoacanos trabajan más de 50 horas a la semana
También, Fabiola Alanís resaltó que en los municipios de Morelia y de Lázaro Cárdenas, donde se concentra la mayor población trabajadora formal, se registran en promedio una semana laboral por arriba del promedio estatal, lo que representa un alto riesgo a la salud, al desarrollo personal y al desarrollo comunitario de las personas trabajadoras y sus familias.
Por ello, la diputada urgió a que se tomen las medidas necesarias que respalden el compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum, debido a que la extensión de la jornada de trabajo es una de las causas del deterioro de la salud y del bienestar de trabajadoras y trabajadores, además de que se convierte en una barrera para la promoción de una vida comunitaria y el goce pleno de derechos de los hombres y mujeres trabajadoras.