La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que el presidente Donald Trump analiza acciones adicionales contra los cárteles de la droga en México, mientras Washington y el gobierno de Claudia Sheinbaum mantienen una cooperación activa en temas de seguridad y migración. Las declaraciones refuerzan el tono firme de la administración estadounidense frente al narcotráfico y a la violencia generada por estas organizaciones criminales.
Durante una conferencia de prensa el 20 de noviembre, Leavitt destacó que la administración de Claudia Sheinbaum ha mostrado avances en materia de seguridad, particularmente en esfuerzos para frenar el tráfico de drogas y la migración irregular en la frontera sur.
La vocera subrayó que ambos gobiernos mantienen comunicación constante y que Washington reconoce una cooperación activa con México, aunque Donald Trump insiste en que aún se requieren resultados más contundentes.
Karoline Leavitt indicó que el presidente Trump está considerando nuevas medidas contra los cárteles en México, cumpliendo su promesa de campaña de confrontar al crimen organizado transnacional.
Según la funcionaria, el equipo de seguridad nacional discute de manera permanente opciones para enfrentar a los cárteles, y el presidente sostiene que todo está sobre la mesa para frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Leavitt afirmó que Trump ya ha tomado acciones sin precedentes contra estas organizaciones y que continúa dispuesto a endurecer la política antidrogas.
El 17 de noviembre, Donald Trump declaró a periodistas en la Casa Blanca que los servicios de inteligencia estadounidenses conocen con precisión la ubicación y operación de los principales líderes criminales en México.
Sabemos dónde están. Sabemos cómo son sus casas. Lo sabemos todo, afirmó Trump, reforzando su discurso de mano dura contra el narcotráfico.
Aunque descartó confirmar una intervención militar en México, insistió en que su gobierno tomará lo que sea necesario para detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
No estoy contento con México, añadió el mandatario, marcando un tono crítico hacia la estrategia mexicana.
En respuesta indirecta a estas declaraciones, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró el 16 de noviembre, desde Tabasco, que México es un país soberano y que no permitirá la intervención de fuerzas extranjeras.
México es libre, independiente y soberano. No somos colonia de nadie, afirmó Sheinbaum, descartando la posibilidad de aceptar operaciones militares de Estados Unidos en territorio mexicano.
Esta posición reafirma la postura histórica del país frente a propuestas estadounidenses de intervención directa.
En contraste con el tono de Trump, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que Estados Unidos no enviará soldados a México ni tomará decisiones unilaterales en la lucha contra los cárteles.
Desde la cumbre del G7 en Canadá, Rubio explicó el 13 de noviembre que Washington está dispuesto a apoyar a México solo si el gobierno mexicano lo solicita de manera formal. El apoyo incluiría tecnología, inteligencia, capacitación y equipamiento.
Rubio destacó que la cooperación bilateral en seguridad está en su punto más alto y reconoció que México ha acelerado extradiciones y reforzado el combate al tráfico de fentanilo.
El secretario de Estado también subrayó la peligrosidad de las organizaciones criminales mexicanas.
Estos cárteles son muy poderosos... poseen más armas, mejor entrenamiento y más inteligencia que algunos Estados nación, señaló.
Su declaración refuerza la percepción en Washington de los cárteles como una amenaza global que requiere atención conjunta, pero sin acciones militares directas a menos que México las apruebe.